En este artículo te proponemos una forma infalible para que tu evento anual, además de ser estratégico, aporte nuevos aprendizajes y cohesión en un marco de diversión. ¿Te parece demasiado? ¡Pues no lo es! Te contamos una de nuestras experiencias:
Uno de nuestro más querido y antiguo cliente, al que llamaremos Empresa Beta, una Multinacional con más de 100 trabajadores/as en España, reunía cada año a las direcciones de las diferentes sucursales de España en el marco de una convención anual.
En ella se hacía recopilación de lo conseguido, las áreas de mejora identificadas y nuevos objetivos para el año venidero. Además, este evento resultaba ser una oportunidad informal para conocerse entre compañer@s que no se veían a menudo, compartir momentos y conversaciones más allá del día a día laboral y generar cohesión y sensación de equipo entre sus miembros.
Beta se dio cuenta que lo que florecía de manera informal podían impulsarlo con una actividad pensada especialmente para generar cohesión: un team building.
Se trataba de maximizar ese efecto con el poco tiempo que tenían. Pero no satisfech@s con eso, y teniendo en cuenta que la efectividad está indudablemente en su ADN, todavía quisieron darle una vuelta más: ¿Sería posible organizar una actividad divertida, que genere cohesión y que al mismo tiempo ayude a integrar los principales valores del liderazgo que establece la organización?
Of course!! Y a nosotras, que nos encantan los retos, nos faltó tiempo para crear una propuesta que más tarde se convertiría en uno de nuestro más famoso team building: Schackleton, un viaje al liderazgo. Una actividad que nació como un reto y se transformó en algo mucho más valioso de lo que inicialmente pretendíamos.
Permítenos que te contemos un poco acerca de esta aventura:

En 1914 Shackleton y su equipo decidieron emprender una expedición inédita, cuya misión era atravesar la Antártida a pie.
El resultado final fue que después de 24 meses a la deriva, enfrentando condiciones extremas, consiguieron volver todos con vida de la expedición. ¿Y sabes qué fue determinante? Como consiguieron mantener el ánimo del equipo y superar sus discrepancias ¡Que ya te puedes imaginar que fueron muchas!
Así que el gran ejemplo que nos dejaron estos hombres, fue cómo convertir un fracaso en un rotundo éxito y cómo mantener la unión del equipo en un entorno extremo y de alta complejidad.
Las personas participantes en esta dinamización, van a ser las valientes seleccionados para la gran hazaña en su objetivo de ser UN EQUIPO UNIDO Y DE REFERENCIA.
Distribuidos por grupos, y a través de un viaje de aproximadamente 2 horas de duración, van a tener que superar 5 grandes retos en los que deberán poner en práctica las competencias que hacen de un equipo de éxito, reproduciendo cada una de las 5 etapas del viaje a la Antártida.
La superación de dichos retos solo será posible si los diferentes grupos son capaces de poner en práctica dichas competencias.
Hacer acopio de datos, revisar los objetivos anuales logrados y retos superados en cada área, y compartir los objetivos de futuro entre tod@s es algo absolutamente necesario. Lo hacemos para generar coherencia y alineamiento estratégico, conocer otras áreas o departamentos que a menudo quedan lejanos a nuestro día a día, celebrar logros e incentivar mejoras y nuevos objetivos…
¿Qué ganamos con estos eventos?
- Son una oportunidad para generar y afianzar la cultura y valores de nuestra organización
- Nos genera sentimiento de pertenencia a algo más grande y valioso
- Reconoce el esfuerzo realizado y refuerza el vínculo emocional con la empresa.
- Nos permite romper silos entre departamentos y áreas, acercar posiciones ante posibles conflictos, reforzar la idea de que todos trabajamos para un mismo objetivo
- Da sentido al esfuerzo colectivo, evitando la sensación de desgaste sin recompensa.
Ser conscientes de ello nos ayuda a organizar un evento con doble valor, que además de útil a nivel operativo, lo será a nivel estratégico y relacional, todos ellos pilares de la productividad y el bienestar organizacional. Un evento del que todo el mundo hablará y recordará durante mucho tiempo.
Y, ¿cuáles son las claves para un evento anual con impacto?
- Crear una historia que emocione, enganche y tenga reto: las personas se divierten colaborando juntas para superar las pruebas y además, salen a la luz las luces y las sombras de su forma de trabajar.
- Ofrecer reconocimiento genuino: más allá del “gracias” formal, generar espacios donde cada persona se sienta vista y valorada.
- Recoger el aprendizaje compartido: recoger qué funcionó y qué se puede mejorar, no como auditoría, sino como conversación constructiva.
- Celebrar lo conseguido: dar espacio a lo positivo, porque sostener una temporada turística es siempre un logro colectivo.
- Proyectar futuro: sembrar la idea de continuidad, que el final no sea ruptura, sino puente hacia la próxima temporada.
Así que tu evento anual puede ser una herramienta estratégica para generar equipo, pertenencia y aprendizaje compartido.
Aprovecha estos espacios que a menudo tanto cuestan de crear y haz que sean útiles a todos los niveles y memorables en la historia de tu organización.
Si te apetece, puedes ir calentando motores con nuestro cuestionario de retrospectiva de año.
Y si te animas a tener una experiencia como la de Shakleton contáctanos a: hola@bl-training.com
Te aseguramos diversión, reto y mucho aprendizaje 😉

